MI CIUDAD DE LA ASUNCIÓN

Enrique Prieto Silva

Lunes 27 de noviembre de 2017

Cuando mi ciudad de La Asunción arriba a sus 417 años de fundada, recordamos que los pueblos no nacen, se hacen y no son sus gestores los autores de su historia, ella comienza con sus hechos, pero son las predicaciones de sus hijos naturales y adoptivos, los que forjan sus laureles. Si un pueblo no surgiera del deseo de concentración humana, éste nunca existiría. Es obvio, que tampoco existiría el gentilicio. En todo caso, siempre serán: el valor, el intelecto y la rectitud de sus gestores, pobladores y gobernantes, lo que hacen de un pueblo un atributo digno de una nacionalidad y de un gentilicio. He aquí el significado de La Asunción, que envuelve a su gentilicio. A decir del recordado Efraín Subero: “Si algún día esta ciudad llegara a morir, yo moriría con ella”

Tanto de hecho como de derecho, es el vínculo de “la ciudad”, nuestra ciudad de La Asunción, el título de valor histórico, lo que representa la imagen inmaculada de la provincia de Margarita, baluarte y fundamento firme de lo que fue la epopeya patria en la independencia, cuando perdida la República en 1812, se mantuvo viva la llama revolucionaria que alumbró desde el 4 de Mayo de 1810.

De la isla de las perlas, Cubagua, que en 1528 había recibido el título de “Ciudad de la Nueva Cádiz” y en 1534 le había sido adscrita la Jurisdicción sobre Margarita, retoma en 1542 el mando la gobernadora Doña Aldonza Manrique, luego que una tempestad de aguas y vientos destruyó la ciudad en 1541.

No había surgido otra ciudad titulada en Margarita. Los pueblos creados o fundados se hacía inestables ante el ataque de corsarios y caribes. A Fray Francisco de Villa Corta, quien había sido el Cura de Cubagua, nombrado protector de los guaiqueríes de Margarita se le asigna la creación de “Pueblo de la Mar”, que dio el nombre de “Villa del Espíritu Santo” y puso bajo la advocación de la Asunción de la Madre de Dios. Con este nombre reza en la Villa de Valladolid con fecha 3 de noviembre de 1536. En 1562, el Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, recoge los vecinos de la Villa y los traslada al Valle de Santa Lucía, donde surge la Villa de La Asunción, que por su auge, a solicitud del cabildo y por intermedio del procurador, el Capitán Alonso Suárez Castillo, es solicitado al Rey y otorgado a La Asunción el título de Ciudad y señalándosele su Escudo de Armas el 27 de noviembre de 1600. Hacen 417 años. Hoy, sus hijos rememoramos a la misma Madre de Dios como Nuestra Señora de La Asunción, su Patrona y guía espiritual de la feligresía.

La Ciudad de La Asunción:

Surge en el recuerdo el homenaje a nuestra ciudad, la ciudad de La Asunción, la sempiterna capital del estado Nueva Esparta y del municipio Arismendi. Ella está emplazada a 108 m de altitud, con su simbólico río La Asunción, ubicada como un enclave centro de carreteras, que le permite fácil comunicación con las principales poblaciones y centros turísticos de la Isla, ejerciendo como área de influencia de todos los centros poblados cercanos, a los cuales suministra, como capital, todo su ámbito político y la dirección de los poderes públicos del estado.

Posee y mantiene con orgullo histórico y turístico, el castillo de Santa Rosa, el convento de San Francisco, la catedral de Nuestra Señora de la Asunción y el Puente de Piedras o Puente Colonial.

Por su ubicación estratégica, que le permite tener una clara visión hacia el oeste y de toda la costa este de la Isla, se constituyó en la principal plaza militar y centro de control del gobierno, donde se gestaron acciones que permitieron mantener la independencia. Es de resaltar en la historia la valentía de los margariteños en la Batalla de Matasiete (31-7-817), con la que se logró defender el punto crítico principal de El Portachuelo.

El Título de la Ciudad

“..., por cuanto el capitán Alfonso Suárez del Castillo, en nombre y como procurador general de la Isla Margarita, me habéis hecho relación que el pueblo de la ciudad de La Asunción de ella, que así se ha llamado desde su fundación, es muy leal y está poblado de gente principal y cercada de muralla la mayor parte, y que todos los vecinos de ella han servido y sirven con sus armas y caballos contra los enemigos corsarios que de ordinario acuden allí suplicándome que atento a ello y a lo que conviene con el dicho pueblo vaya en aumento y que se gobierne con policía de forma de república bien ordenada, mandase darle título de tal ciudad, y habiéndose visto en mi real Consejo de las Indias, acatando lo susodicho lo he tenido por bien, y así por la presente quiero y es mi voluntad que ahora y de aquí en adelante para siempre jamás el dicho pueblo sea y se intitule la ciudad de La Asunción de la dicho isla, como hasta aquí se ha nombrado, así mismo quiero que sus vecinos gocen de todos los privilegios, franquezas y gracias de que gozan y deben gozar todos los vecinos de semejantes ciudades, y que esta pueda poner el dicho título y se ponga en todas las escrituras, autos y lugares públicos y así se lo llamen los reyes que después de mi vinieren, a los cuales encargo que amparen y favorezcan esta ciudad y le guarden y hagan guardar las dichas gracias y privilegios...”

 El escudo de Armas de la Ciudad

 “... para que de la dicha ciudad, lealtad y servicios de los dichos vecinos de ella quedase memoria, mandase señalar armas a la dicha ciudad, como las tenían las demás de las Indias, o como a la mi merced fuese, y acatando lo susodicho lo he tenido por bien; y por la presente hago merced a la ciudad de la Asunción de la isla Margarita de que ahora y de aquí adelante haya y tenga por sus armas un escudo, la mitad del campo azul, con una canoa en medio y los negros de la pesquería, y en el hueco ondas del mar, y en lo alto del escudo a los dos lados de él San Félix y San Adaut, que son los abogados de la dicha ciudad, y encima del dicho escudo una corona, de la cual prenda una perla que llegue hasta el campo azul, y por los lados unas letras que digan Sicut Margarita preciosa, según va pintado en este escudo, las cuales doy a la dicha ciudad de La Asunción por sus armas y divisa señaladas y conocidas, para que las pueda traer y poner y traiga y ponga en sus pendones, escudos, sellos, banderas y estandartes y en otras partes y lugares quisiera y por bien tuviere, según y como y de la forma y manera. que las ponen y traen las otras ciudades de mis reinos a quien tengo dadas armas y divisa, con condición que en los lugares públicos que se pusieren las dichas armas se ponga encima de ellas las reales mías, y por esta mi carta mando a los infantes, prelados, duques, marqueses, condes, ricos hombres, priores, comendadores, subcomendadores, alcaides de los castillos y casa fuertes y llanas y a los de mis consejos, presidentes y oidores de las mis audiencias reales, alcaldes y alguaciles de mi casa y corte y cancillerías y a todos los consejos, corregidores, asistentes, gobernadores, veinticuatros, regidores, jurados caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares de estos mis reinos y señoríos y de las dichas mis Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano, así a los que ahora son como a los que adelante fueren y a cada uno y cualquier de ellos en su jurisdicción que guarden y cumplan y hagan guardar y cumplir dicha merced que así hago a la dicha ciudad de La Asunción de las dichas armas, para que las hayan y tengan por sus armas conocidas y se dejen corno tales poner y traer... Dado en el Pardo a veinti y siete de noviembre de mil seiscientos años.- Yo el Rey.”

@Enriqueprietos