INFORME DEL FORO Nro. 014-17

EVALUACIÓN DEL PERFIL POLÍTICO-ACADEMICO DEL MILITAR VENEZOLANO

El FORO MILITAR VENEZOLANO, consciente de su responsabilidad social como ente cuya misión le plantea: “…la definición, comprensión y clarificación  de verdades científicas, legales o doctrinarias, que afloren a la palestra pública y que atenten contra la eficiencia y la operatividad de las FFAA, o desvirtúen y dañen el empleo de los profesionales militares o sus concomitantes; a los fines de ayudar a resolver problemas de incomprensión o confusión doctrinaria o jurídica, siempre en el marco de la Constitución y las leyes, ha creído conveniente elevar al conocimiento y raciocinio de los integrantes de las FFAA en las diversas situaciones de servicio, un trabajo de evaluación elaborado por el Director Ejecutivo, donde plasma un balance científico-social  de la evolución académica del oficial militar, como profesional de las armas y su vinculación compartida dentro del marco del profesional universitario venezolano y, en cierta forma, un cartabón también compartido con los profesionales de las armas de otros países desarrollados y con sistemas de armas orientadas a la defensa y al desarrollo nacional.

Se ubica al militar profesional venezolano, desde que en 1978 fue incluida la profesión militar dentro de las carreras universitarias en Venezuela, cuando se perfilo al profesional de las armas para tomar un nivel universitario equiparado con el gran abanico de oportunidades que ofrecen los institutos de este nivel en el país, equilibrando el conocimiento científico especial del belicismo, con las demás disciplinas que se le relacionan y complementan, para dejar de ser lo que siempre fue, un profesional de exclusiva marcialidad, que había que ubicar dentro de la tendencia universal que ubicaba al militar como un ser humano culto y de variada pericia para enfrentar los retos que hoy día reclama la sociedad y el mundo.

Surgió así la idea necesaria de equilibrar la formación militar con la de la generalidad de los profesionales del tercer nivel educativo, que  diera al profesional militar la necesaria pericia en el manejo de las armas, de las tácticas y de las estrategias disciplinarias, que permitieran al militar que asumiera ésta como su profesión, formarse científica y culturalmente, no solo para el servicio peculiar al que conlleva la vida militar, sino a formarse como un ciudadano cabal capaz de afrontar los avatares de la vida en sociedad, visión ésta que arropaba con especial dedicación al militar puro de las armas, toda vez que en las especialidades del militar venezolano concurren ciencias y disciplinas aplicables no solo en el desempeño militar, sino en la participación del quehacer social y en el desarrollo nacional, como venía ocurriendo en los ejércitos del mundo.

Con esta idea se elaboró un plan educativo contentivo de asignaturas de disciplinas y ciencias complementarias o especializadas para formar este nuevo militar civilista, con lo que se lograría erradicar un vicio funcional que venía ocurriendo, como era el de dedicar tanto dentro como fuera de la institución castrense a militares a cumplir funciones diversas de manera empírica, compitiendo sin formación y capacitación con profesionales de formación específica. Fue práctica normal el desempeño en funciones y cargos públicos no compatibles con el desempeño del militar; lo que traía contrariedad, celo profesional y hasta animadversión entre ciudadanos. Era el ejercicio profesional desinsntitucionalizado. De donde surgía la pregunta: ¿Para qué son las fuerzas armadas?

 Para nuestro análisis, esto aparentemente dio frutos, pero la falta de una programación sobre la mecánica empleada y la habilidad que indiscutiblemente desarrollan los militares, dado el nivel académico de su selección, dio paso al ingreso a las academias militares de Venezuela de personajes con infinidad de especialidades, que por lo vanguardista de la experiencia y la habilidad empírica desarrollada durante más de medio siglo de experimento académico, se logró consolidar un cartabón curricular profesional, que con un erróneo experimento sobre pura práctica aplicando la inteligencia, condujo a una percepción errónea de haber logrado un militar con el mas "moderno y exacto" perfil del profesional nacionalista y guía social, que se ha querido plasmar, fuera de contexto, como el prototipo de venezolano culto y educado.

Creemos necesario referir, que con un deseo ferviente de ejercer un nacionalismo verdadero forjado en la Venezuela incipiente, después de la amarga experiencia dictatorial de comienzos del siglo XX, fueron muchos los venezolanos que se incorporaron, muchos sin saberlo, en la construcción del verdadero y profesional Ejército venezolano (entiéndase FFAA), cuya disyuntiva estuvo plagada de abundantes vicios, por cuanto en Venezuela nunca hubo una fuerza armada institucionalizada y mucho menos profesionalizada ni antes ni después de la independencia, cuyo paso nacionalista por la Gran Colombia y luego por la hordas que se emplazaron en los albores de la verdadera república presidencialista, y la caterva pretoriana que se institucionalizó para defensa de los gobiernos militaristas y de montoneras solo dio origen y constituyeron las llamadas desde entonces FFAANN.

En un principio, a comienzos de siglo XX, sin que pretendamos hacer un análisis histórico, ya que verdaderamente no existe una historia real y convincente de las FFAA nacionales, solamente podemos verla plasmada a partir de la muerte de general Gómez, a pesar de la existencia y tradición de la ley orgánica del Ejército y la Armada (FFAANN desde 1958). Con exactitud, no podemos decir que existió una institución armada profesionalizada, hasta el intento de perfeccionamiento del general Pérez Jiménez, quien se valió de las hechuras del Estado Mayor General que fungió como ente planificador del Ejército y la Armada hasta 1958, hasta la conformación de la Escuela Básica de las Fuerzas Armadas en 1954. Es desde entonces cuando nos atrevemos a decir que fue el comienzo de del profesionalismo y la estructuración de un componente militar integrado; en la década de los 70’ cuando podemos decir que se estructura la Institución, con la aparición de la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa Nacional, se establece el Sistema de Seguridad Social con la promulgación de la respectiva Ley Orgánica y comienza el desarrollo de una sistemática Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, cuya verdadera esencia se materializa con la reforma parcial (que se intentó hacer como total) en 1983. En esta reforma se institucionaliza y se da carácter sectorial a la educación militar como parte integrante del Sistema Educativo Nacional, integrándose la participación de las FAN al desarrollo nacional, cuya connotación fue y es mal interpretada.

Pero, si pudiéramos llamar de mayor relevancia, fue la integración y legalización de la educación militar como educación de nivel universitario, equiparando la profesión militar a las demás profesiones universitarias con rango de licenciatura. Lamentablemente, ocurrió un error, frecuente en el sector militar, como lo fue el de no establecer una integración educativa que la ramificara y unificara en cuanto al perfil profesional, manteniéndose los institutos que en un principio y antes del cambio, suplían la falta de nivel educativo, como es el caso del IUFAN, hoy como universidad Experimental de la FAN, transformado en un centro de masificación profesional, a la par de la llamada "Universidad Bolivariana", cuyo prestigio se fundamenta en la "popularización y masificación" estudiantil, que por falta de docentes, no tiene más remedio que nivelar los perfiles estudiantiles y profesionales hacia abajo, en contraposición al deseo de todo centro educativo moderno, cuya meta es lograr la excelencia en la formación, en lo cultural y en la profesionalización, para hacer o lograr un perfil profesional adaptado a los designios del siglo cibernético.

Más grave aún es la distorsión que ha sufrido la profesión del militar, que desde hace 17 años se politizó a la Institución y con ella al militar en servicio activo, perdiéndose la orientación que quiso dársele al profesional militar, regresando a las etapas superadas de emplearlo en cargos públicos sin la capacitación ni preparación para ello, lo que ha conducido a que el militar haya perdido el conocimiento de su perfil profesional e incursione en la apetencia especial de selección para cargo en la Administración Pública por el solo hecho de manifestar su pragmático deseo de servir al “comandante eterno”, otra innovación que tiró al traste el orgullo del completar y cumplir el perfil profesional logrado en muchos años de empeño institucional.

 En Caracas el día 1° de diciembre de 2017

Directorio del Foro Militar Venezolano:

Director Ejecutivo: G/D Enrique Prieto Silva; Director Principal: G/B Juan Antonio Herrera Betancourt; Director Principal; V/A Rafael Huizi Clavier; Director Principal; G/D Manuel Andara Clavier; Director Principal: G/D Fernando Ochoa Antich; Director Principal: V/A Jesús Enrique Briceño García; Director Principal: G/B Humberto Seijas Pittaluga; Director Principal: G/B Eduardo Arturo Caldera Gómez; Secretario Ejecutivo: G/B Regulo Díaz Vega; Consultor Jurídico Adjunto: Dr. Noé Mujica Velez; Secretario de Ética, Moral y Políticas Públicas: VA. Antonio Pérez Criollo; Secretario de Seguridad Social: Cnel. Manuel Ledezma Hernández; Secretario de Administración y Economía Públicas: C/N Carlos Rodríguez Bártoli; Secretaría de Redes Sociales: Mayor Raynell Martínez Mujica; Secretario de Seguridad Pública: Comisario General Edmundo Abigail Prieto; Secretario de Relaciones Internacionales: Embajador de Carrera J. Gerson Revanales; Secretario de Seguridad y Orden Interno: G/B Simón Figuera Pérez; Secretario de Organización: G/B Rafael Vera Ruiz; Secretario de Educación: Cnel. Artemio Rafael Boada Diaz; Secretaria de Derecho Internacional Humanitario: Dra. María Sofía Barrios; Secretario de Informática, Publicidad y Afines: MgSc Juan Fernando Moreno.