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sábado, 28 de octubre de 2017                        

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“EL MACARO” ANTE EL RETO DE LA EDUCACIÓN RURAL TRASLADADA A LA ZONA MARGINAL DE LOS CENTROS URBANOS.

Por Enrique Prieto Silva[1]

(Ponencia presentada en el Panel - Foro: “EL MÁCARO FRENTE AL RETO DE LA EDUCACIÓN”, en la Casa de Bello – Caracas- el 16-6-88 en el marco de la celebración del año Jubilar de El Mácaro. Publicada en la revista Opinión Pedagógica Nº 3 – Junio-Diciembre 1988 de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador – Caracas-Venezuela)

A. EL MEDIO RURAL, FRONTERAS E INDIGENISMO.

1. Concepto de Rural

El ruralismo trata todo lo referente al medio rural y a lo que se le relaciona. Es rural lo perteneciente o relativo al campo y a las labores que en él se realizan. Su connotación, al entender la relación con el sentido figurado que le da la Real Academia de la Lengua, se refiere a lo inculto, tosco o apegado a las cosas lugareñas. Se le relaciona con lo provincial o interiorano, que en sentido peyorativo, se entiende por subdesarrollado, inculto o de baja preparación académica; es decir, atiende a una conceptuación de clase inferior.

El sector rural ha jugado siempre un papel importante en nuestros países, por lo relevante que fué en el pasado y vuelve a ser ahora en Venezuela, después de la crisis afrontada desde 1982, por ser el factor necesario para la producción agropecuaria y minera, que conformó en el pasado en nuestro país, al igual que la mayoría de los latinoamericanos, la base fundamental del ingreso de divisas y del producto territorial bruto, dentro de la calificación de país con vocación de productor de materias primas. No obstante ello: y a pesar de ¡as reformas educativa y agraria, que han intentado mejorar la situación del campo, éste ha sido lento, incompleto, débil e insuficiente para la demanda nacional, lo que ha obligado a mantener grandes importaciones de productos agropecuarios para satisfacer las necesidades internas. Por su parte, la educación ha mantenido esquemas ortodoxos y desfasados con los cambios que reclama la moderna industria agropecuaria, contribuyendo con ello al mantenimiento de una mentalidad rural, en un mundo que reclama su cambio hacia el progreso.

No debemos dejarnos apasionar por el concepto, pues si bien es cierto que lo “rural’ es para nosotros el medio del desarrollo en nuestro interés docente, la educación que se encamina con su calificación, debe estar orientada hacia el cambio y la transformación del medio rural “tradicional”, llamado por algunos autores “sociedad rural”, en antinomia con “sociedad urbana-industrial”. Dicotomía que coincide con términos que mencionamos en este trabajo, muy utilizados por los economistas: “sociedades desarrolladas” y “sociedades subdesarrolladas o insuficientemente desarrolladas”.

Creemos de sumo interés darle al concepto de rural la importancia que él requiere. especialmente en el área educativa, más debemos estar conscientes que su uso como campo de trabajo no puede ser para que perdure como medio de vida, sino para luchar por su transformación en un medio que ofrezca mejorar la calidad de vida, acercándose, si no igualando al del medio urbano.

2. Concepto de Fronteras

Generalmente se considera como frontera el espacio entre dos Estados o territorios, o la línea delimitante que fija el espacio o dominio de competencia de su soberanía, donde juegan papel preponderante la normativa jurídica y los factores socio-económicos que se interrelacionan en lo que hemos dado a denominar Geopolítica.

A los efectos legales venezolanos, el concepto de fronteras normalmente está relacionado con la Seguridad y con el Desarrollo, por cuanto es una condición característica en Venezuela, el abandono de nuestras fronteras, conformando además en su mayoría, el prototipo de lugares o zonas con un bajo nivel de desarrollo, por lo que a su vez se le relaciona y califica como zona rural o subdesarrollada.

En cuanto al concepto de Seguridad, la ley Orgánica de Seguridad y Defensa en su artículo 15, “declara de utilidad pública,...” a sus fines, una zona adyacente a la línea fronteriza del territorio nacional, denominada zona de Seguridad Fronteriza”. Ley que desarrolla en el mismo artículo y en los subsiguientes, lo referente a su extensión, anchura, tratamiento especial por parte del Estado y el alcance de las restricciones al derecho de propiedad sobre las zonas que establece la Ley.

3. Concepto de Indigenismo

Desde el momento del descubrimiento del Nuevo Mundo, comienza el tratamiento de este concepto, imbricado al nativo autóctono o habitante primitivo del continente descubierto, es decir, el supuestamente hombre desarrollado dentro del concepto de evolución, en estas tierras americanas. No es necesario referir lo de indígena, que obviamente no guarda relación con los naturales de las tierras Indias, sino al calificativo que desde ese momento adquiere el término, para referir a un hombre primitivo en cuanto a sus costumbres y forma de vida, modernamente comparado con el concepto de subdesarrollado y muchas veces al de salvaje o cavernícola.

Indiscutiblemente, lo hallamos vinculado a los términos fronteras y rural, no por azar, sino porque el indígena venezolano, huyendo del invasor y del conquistador, se refugió en las zonas menos trajinadas por ellos, en lo que hoy queda como medio rural y en las fronteras norte y surorientales del país, que se caracterizan precisamente por un alto grado de subdesarrollo y donde gran parte del poblador es lo que queda como vestigio de los antiguos pobladores autóctonos o indígenas.

Pasado el tiempo, el indígena con sus tradiciones, su forma de vivir y su ya maltratada conformación biológica, tarada por la miseria, las enfermedades y la inclemencia del medio ambiente, insuficiente para su desenvolvimiento y escaso en recursos para su subsistencia, ha pasado a conformar un elemento básico para los estudios de la sociología, la biología y la antropología, conformando también un recurso romántico para muchos educadores, quienes en la búsqueda de un campo filantrópico para desarrollar sus ilusionadas tesis estudiantiles, han encontrado en el “indigenismo” un posible campo para sus experimentos educacionales y el desarrollo de inclinaciones nacionalistas.

B. LA VENEZUELA RURAL DE 1938

1. Nacimiento de “El Macaro”

A raíz de la muerte del general Gómez en 1936, se inicia en Venezuela una etapa de recuperación, que tiende a actualizar todos los sectores de la vida nacional, los cuales se encontraban, según opinión de sociólogos e historiadores, con medio siglo de atraso. Para mencionar algunos datos, atendiendo al tema docente que tratamos, es interesante saber que, al término de) mandato de Gómez, el país contaba con sólo 60 maestros titulares, para atender una población con un poco menos de 3,5 millones de habitantes, unas 2.157 escuelas primarias entre federales graduadas y unitarias, estadales, municipales, y particulares públicas y privadas. La inscripción de niños de primaria no llegaba a 125.000, con una asistencia de aproximadamente 90.000. No existían escuelas rurales. Existían dos escuelas normales, con una matrícula de 115 estudiantes, y dos universidades (Caracas y Los Andes), con una matrícula de unos 1.500 estudiantes. El índice de analfabetismo llegaba al 80% de la población.

El general Eleazar López Contreras, dentro de esa etapa de recuperación del país, orienta variados programas en materia de educación, al efecto en su mensaje presidencial presentado al Congreso Nacional el año anterior (1937), el general López Contreras había dicho: “la educación pública no puede ser un sistema que esté desconectado de la realidad circundante, sino que, antes bien, debe estar inspirado en las necesidades de aquel a quien se pretenda educar. De tal modo que el Estado, en contemplación de los fundamentos esenciales de su acción, debe preocuparse porque cada ciudadano se inicie en la vida activa, en la vida social, con suficientes capacidades debidamente orientadas y ejercitadas que le permitan desarrollar una labor que corresponda a las necesidades y aspiraciones individuales, y que, por acción mediata, sea esta labor de beneficio también para la colectividad de la cual forma parte”.

El año siguiente en su mensaje, el 27 de abril de 1938, al anunciar la creación de las Misiones Rurales, que en número de diez se habían distribuido hasta la fecha en el territorio de la República, indicaría que: “las escuelas granjas habrán de formar el punto de contacto de las Misiones Rurales con las escuelas normales rurales, de las cuales será inaugurada la prime- raen El Macaro a titulo de ensayo y para que) en caso favorable, como es de esperarse, pueda servir de modelo para el establecimiento de otras en los puntos más convenientes del país”.

Asi se originan: La Escuela Normal Rural “El Macaro”, creada el 14 de agosto de ese año con sede en el Parcelamiento de ese mismo nombre, cerca de Turmero, Estado Aragua, la cual se inicia con 60 alumnos procedentes del sexto grado de la vieja Escuela Primaria, quienes al término de dos años al principio, luego tres y por último cuatro, saldrían graduados de Maestros de Educación Primaria Rural. Sus egresados conforman actualmente una comunidad docente de varios centenares con una gran gama de especialización en otras profesiones y muchos de ellos ejercen el liderazgo en diversos campos de la actividad nacional.

En 1946 se crea la Escuela Normal Rural “Yocoima”, en Upata, Edo. Bolívar en 1948 la “Gervasio Rubio”, en la ciudad epónima de éste, su fundador en el Edo. Táchira.

Estas creaciones como parte de la reestructuración educativa del país, conformaron la satisfacción de una necesidad social cuyo resultado no se hizo esperar, y hoy recogemos los frutos de esa siembra próspera y transformadora, que bien debemos orientar hacia el futuro que reclama nuestro desarrollo, cuando vivimos en un país de una población seis veces superior, donde a pesar de la inversión proporcional de esa población ubicada en el medio urbano y en el rural, donde esta última se minimiza por el creciente éxodo hacia la ciudad, no deja de ser preocupante la creciente marginalidad en los centros urbanos. Esta situación no es otra cosa que el traslado hacía ellos de la población rural y su radicalización en los “cinturones de miseria”, donde se repiten con gravedad el desempleo, la ignorancia y el analfabetismo, traducido no sólo en el desconocimiento de las letras, sino en la incongruencia y en el choque cultural de un medio que lo rechaza por la ignorancia y la falta de recursos económicos, y que se transforma cada vez más en caldo de cultivo para la drogadicción y la incidencia delictiva.

Así la situación, creemos que, antes que esfumarse la orientación directriz que dio el nacimiento a El Mácaro, se ha abierto un nuevo y amplio campo para la acción de la “Mistica Macarina”.

C. EL MEDIO RURAL Y SUS PERSPECTIVAS.

Las perspectivas de la revolución tecnológica y la vida social moderna, atentan a los cambios permanentes que se producen, mantienen una constante lucha por lograr cada vez más una mejoría en la calidad de vida, que conlleva el bienestar personal de los miembros de esa sociedad. Esta transformación deliberada hacia el progreso, traducida en igualdad de oportunidades sociales, económicas y políticas, comparables con las de las sociedades que poseen los mayores niveles de bienestar, conforma lo que hemos denominado el camino hacia el desarrollo, cuya connotación por propia definición, permite establecer dos parámetros de comparación: un nivel elevado, progresivo e infinito, que es el propio desarrollo, y un segundo nivel, que pudiéramos llamar antagónico, que es el subdesarrollo.

Ligado al primer concepto está el modernismo y el urbanismo, entendido este último, como el conjunto de conocimientos que se refieren al estudio de la creación, desarrollo, reforma y progreso de los poblados en orden a las necesidades materiales de la vida humana, de otra manera, entendible como la sociabilización del hombre o manera de vivir en sociedad. Por su parte, ligado al concepto de subdesarrollo por vía de entendimiento, al comprender gramaticalmente la incomplementariedad del desarrollo, por no haber alcanzado éste, encontramos el concepto rural, del cual hemos dicho que se refiere a lo inculto, tosco o apegado a las cosas lugareñas y se le relaciona con lo provincial o interiorano, que en sentido peyorativo, se entiende por baja preparación académica y de clase interior.

En atención a todo lo planteado, las perspectivas son hacia la erradicación de lo rural como atraso o subdesarrollado. La tendencia es llevarlo a la mínima expresión como tal, manteniendo al campo como elemento necesario para la producción agropecuaria y otros recursos naturales, por lo que tenemos que procurar llevar el desarrollo a él, mediante la culturización o civilización. En términos más modernos, se trata de la industrialización del campo y su transformación en centros desarrollados, aun con el mantenimiento de la producción del sector primario de la economía.

D. EL DESARROLLO EN VENEZUELA.

Es imposible enfocar el tema del desarrollo, relacionándolo con nuestros pueblos, sin que consideremos la otra cara de la moneda, el subdesarrollo.

Juega papel relevante esta consideración, ya que del tratamiento de la relación desarrollo- subdesarrollo, ha de aparecer un fenómeno casi común a todos los pueblos que se ubican dentro de los subdesarrollados, como lo es de los desequilibrios regionales, mejor entendido como la desigualdad distributiva de los logros del desarrollo alcanzado en las diferentes regiones de un Estado, y que se repite a escala en las comunidades de esos Estados, creando, especialmente en los denominados polos de desarrollo, los centros y las periferias, donde se pueden apreciar las grandes diferencias de calidad de vida como manifestaciones de diferentes grados de desarrollo.

Es notorio en este fenómeno, la existencia de un factor común como lo es la pérdida de la orientación del objetivo que debiera perseguirse en la búsqueda del desarrollo, apareciendo asi un prototipo de forma de vida, donde se conjugan y coexisten elementos o rasgos que se corresponden con el bienestar de una vida superior o desarrollada, con otros que se corresponden con la miseria de una vida inferior o subdesarrollada. Dentro de esta coexistencia, se generan frustraciones y malformaciones en las satisfacciones, que conducen a desviaciones de conducta, a la inversión de valores y a las malformaciones culturales. En todo ello juega un papel relevante la educación, ella requiere un tratamiento muy especial con espíritu critico e inventivo, apartado de los esquemas y prototipos imperantes en los medios conocidos hasta hoy en nuestro Sistema Educativo: el urbano ye/rural, un análisis de sus problemas, un diagnóstico y la ejecución de soluciones que se ajusten a esta realidad y a las condiciones específicas que el país ofrece, para responder a las demandas, sin crear traumas ni revoluciones.

E. ¿HACIA DONDE VA LA EDUCACION RURAL?

1. La evolución tecnológica y su influencia en la educación

Uno de los fenómenos de mayor incidencia en la vida del hombre actual, es el avance vertiginoso de la tecnología, cuya producción y transformación es tan rápida, que impide al hombre en su proceso biológico, conocerla, comprenderla y mucho menos utilizarla a plenitud. Por ello, una de las metas que normalmente se establecen en los programas de desarrollo de los pueblos, es el referido a la modernización tecnológica, entendiendo como tal, la aplicación de alguna o todas las fases del proceso de producción y uso de la tecnología: básica, modélica y aplicada.

Indiscutiblemente, este hecho se refleja en la evolución cultural de los pueblos, y fundamentalmente en la educación, la cual tiene que avanzar aparejada al cambio que insurge en los procesos tecnológicos, para insumidos, adaptarlos, reformulados o rechazarlos si fuere necesario, hasta lograr la aceptación o el cambio adecuado, atendiendo a la propia idiosincrasia, o a las necesidades del grupo social.

Se desprende de esta evolución tecnológica, que ella influirá en la educación en dos maneras:

Primero: en cuanto al conjunto general de las tecnologías correspondientes a todos los actos del quehacer humano, lo cual generará un permanente cambio de la curricular para adaptarla a la evaluación tecnológica, o a la preparación de un esquema curricular abierto que permita la incorporación de los cambios sin que éste se modifique, con lo que se logrará, al menos en contenido curricular, mantener actualizado el conocimiento tecnológico; y

Segundo: en lo referente a la evolución tecnológica referida al propio proceso educativo, que hace del mismo un conjunto dinámico de acciones, para permitir la incorporación de los diferentes cambios que se producen en el propio proceso metodológico y en los diferentes elementos de apoyo académico o docente, y muy especialmente en los medios audiovisuales.

En este aspecto es de interés considerar una situación repetida en el tiempo y que ocurre en muchas de las actividades de la comunidad nacional, tanto en nuestro país como en la mayoría de los dependientes, referente a la incorporación de tecnologías e innovaciones, sin que proceda la previa transformación o adaptación a las necesidades autóctonas, por lo que generalmente se genera, además de la dependencia tecnológica, una dependencia cultural y el cambio de valores, costumbres y tradiciones. Esta ha sido la práctica generalizada en el tiempo en materia de educación, especialmente en lo que se refiere al material bibliográfico a paquetes tecnológicos y educativos, donde en muchos casos sólo se hace su traducción cuando el idioma original no es el nuestro.

2. La educación marginal emergente en los centros urbanos.

Dentro del fenómeno evolutivo de los pueblos, como tendencia natural, el hombre busca acercarse a los lugares o zonas, que como hábitat, le ofrezcan las mejores condiciones de vida. Unido a ello, la propia evolución natural del hombre lo conduce a buscar su propio desarrollo, en términos de satisfacer en mayor grado sus necesidades, y al acercarse a los centros urbanos, es decir, a sos supuestamente más desarrollados, con su aparición inconsulta, no programada y en cantidades desbordantes, crean un problema de congestionamiento poblacional que presiona sobre los servicios públicos y privados. Al demandar satisfacciones muy por encima de las capacidades, y al reunirse en las márgenes o alrededores de dichos centros, conforman grupos insatisfechos y menos satisfechos, que involuntariamente producen una clase social deprimida y de calidad inferior, que es la que conocemos como marginal.

El fenómeno de la marginalidad, ha sido muy estudiado, considerándose como una de las características del subdesarrollo, en el cual inciden factores diferentes dentro lo social y lo económico, que actúa y se refleja en lo sicosocial, creando problemas políticos y muchas veces geopolíticos y de seguridad del Estado, cuyo enfrentamiento las más de las veces conlleva acciones de orden público.

Como podemos apreciar, este fenómeno emerge de una lucha constante del hombre campesino o rural que abandona su hábitat natural para buscar mejores condiciones de vida en el medio urbano; condiciones, que al no encontrarlas, le obligan a ocupar espacios naturales no aptos ni acondicionados para la vida, donde tiene que adaptarse inconformemente a una situación de insatisfacciones y represiones, con la esperanza de lograr una mejor situación. De él se ha dicho que es una moderna forma de dominar la pobreza, y en nuestro país, como en la mayoría de los subdesarrollados, se presenta como una situación que se agrava a medida que pasa el tiempo, haciéndose incontrolable y sin habérsele dedicado la atención que merece, a pesar de haber sido catalogado como el más grave problema de los que confronta Venezuela, amenazante de la estabilidad del sistema democrático.

Indiscutiblemente que uno de los factores más influidos e influyentes en la marginalidad, es el factor educativo. Es influyente, por la misma misión que cumple a nivel universal de moldear y transformar la personalidad, haciendo del hombre un ser apto para la vida en sociedad y capacitado para valerse por si mismo y producir lo necesario para su subsistencia y la del grupo social que de él depende, en aras de la perpetuación de la especie. Y es influido, porque al ser la educación el reflejo de la misma sociedad, dentro de la marginalidad se transforma y cambia, hacia fines cuya orientación no se compadece con una escala positiva de valores sociales, los cuales se desvían hacia objetivos morales deformados por la promiscuidad, el vicio y las taras genéticas que se originan de las insatisfacciones que produce esta forma de vida.

Algo concreto puede extraerse de la experiencia en estudios efectuados en barrios marginales y periféricos de las grandes ciudades: las personas que han llegado a ellos, procedentes del campo (medio rural), no desean volver a él, pues consideran que en la ciudad se vive mejor, se sienten mejor económicamente, no hay atraso ni estancamiento; mientras que en el campo hay atraso, tristeza, paralización y no existe atractivo para la vida. En conclusión, el campesino que emprende su viaje hacia la ciudad, lo hace sin ánimo de regresar, su radicalización en la ciudad será permanente y con ella el incremento de la población urbana (mayormente marginal) y la disminución de la población rural.

F. NUESTRA PROPOSICION

Retomando nuestro criterio expuesto al revisar los elementos originadores de la creación de “El Macaro”, asumimos ahora como proposición, lo ya expuesto sobre lo que creemos es la visión del destino de esta institución educativa que tanto ha dado al Estado Venezolano en sus 50 años de existencia, y que al ser incorporada a la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, creemos, tiene un amplio campo de acción, abonado con las deformaciones que ha producido la búsqueda de una salida del subdesarrollo, mediante economías y mentalidades dependientes.

Así repetimos:

“Hoy, cuando vivimos en un país de una población seis veces superior, donde a pesar de la inversión proporcional de esa población ubicada en el medio urbano y en el rural, donde esta última se minimiza por el creciente éxodo hacia la ciudad, no deja de ser preocupante la creciente marginalidad en los centros urbanos, que no es otra cosa que el traslado hacia ellos de la población rural y su radicalización en los cinturones de miseria, allí se repiten con gravedad el desempleo, la ignorancia y el analfabetismo, traducido no sólo en el desconocimiento de las letras, sino en la incongruencia y en el choque cultural de un medio que lo rechaza por la ignorancia y la falta de recursos económicos, y que se transforma cada vez más en caldo de cultivo para la drogadicción y la incidencia delictiva.

Así la situación, creemos que, antes que esfumarse la orientación directriz que dió nacimiento a El Macaro, se ha abierto un nuevo y amplio campo para la acción de la “Mística Macarina”


 

[1] Maestro rural egresado de las Escuelas Normales Rurales El Mácaro y Gervasio Rubio en 1951 - Promoción Eloy G González.

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